Castillo de San Felipe

Cronología de la Historia del Castillo:

1555 El 1 de mayo, se pone la primera piedra del castillo, tomando el nombre de quien iba a ser rey de España un año más tarde, Felipe II.
1558 Sin haberse terminado, el castillo es capaz de repeler un ataque de la escuadra turca comandada por Piali.
1582 Se inaugura la capilla del castillo.
1608 Se termina la construcción.
1713 La isla de Menorca y el castillo, pasan a estar bajo la soberanía británica por el tratado de Utrech. Los británicos inician las obras de ampliación del castillo.
1756 Richelieu desembarca en Ciutadella y rinde el castillo de San Felipe, que pasa a manos de los franceses, al igual que Menorca.
1782 Carlos II, Rey de España, ordena la primera destrucción del castillo.
1798 De nuevo la isla y el castillo pasan a manos británicas, quienes empiezan su restauración.
1802 España recupera de nuevo, y definitivamente, la isla y el castillo, mediante el tratado de Amiens.
1803 Se ordena, de nuevo, la demolición del castillo por parte del Rey Carlos IV.

Pintura de la que podemos extraer una idea de cómo se veía el Castillo de San Felipe desde el mar. Actualmente, no queda nada de su parte superior visible.

La construcción del castillo fue ordenada por Carlos I en 1554 con el fin de proteger Menorca de las invasiones de turcos y berberiscos, tras el saqueo que sufrió Mahón en 1535 por el pirata Barbarroja.

El castillo de San Felipe fue llamado el segundo Gibraltar y considerado como una de las más valiosas y mejores obras de defensa.

Fue una de las primeras fortificaciones abaluartadas de España, diseñando su trazado el ingeniero italiano Juan Bautista Calvi, al servicio del rey de España.

En 1558, estando aún sin terminar, fue capaz de repeler un ataque de la escuadra turca de Piali, quien posteriormente se dirigió a Ciutadella, desencadenando uno de los episodios más trágicos de la ciudad.

En sus orígenes la fortaleza era un recinto cuadrado con cuatro baluartes orientados cada uno de ellos hacia cada uno de los puntos cardinales. Cada baluarte tenía una terraza superior donde se emplazaba la artillería. Por debajo de estas terrazas había dos casamatas que daban al patio interior del castillo.  En un rincón de este patio había la capilla del castillo.

Plano de la planta del castillo, cuando aún tenía 4 baluartes.

En el exterior, el castillo estaba rodeado de un foso seco de entre 12 y 15 m de anchura. Su exterior estaba rodeado de un camino cubierto con su parapeto. Un puente de piedra salvaba el foso frente a la puerta.

En las inmediaciones del castillo se levantaron las casas de los obreros y de la guarnición del fuerte. Poco a poco se fue configurando un arrabal que dio origen, con el transcurso del tiempo, al pueblo de Villa Carlos (hoy Es Castell), aunque para ello, el arrabal tuviera que cambiar varias veces su emplazamiento, conforme lo exigían las modificaciones del castillo.

Hasta el siglo XVIII permaneció prácticamente sin modificaciones, a excepción de la construcción de unas baterías. Durante este siglo fue ampliado por los ingleses, que lo dotaron de mayor profundidad en sus defensas con el fin de poder resistir un asedio. Tras esta ampliación británica el castillo tenía tres partes principales:

  • Un núcleo central que en lugar de cuatro baluartes pasó a tener ocho. Este núcleo dominaba todas las obras exteriores que lo rodeaban.
  • Una línea fortificada que alcanzaba la Cala de San Esteban.
  • Unos fuertes exteriores que contribuían a la defensa conjunta del castillo, del fuerte Marlborough, San Carlos y Felipet.

Imagen de la web: españaescultura.es, dónde podemos ver el plano del castillo de San Felipe tras su ampliación

Una de las características de este Castillo/Fortaleza eran sus galerías subterráneas, que permitían la comunicación de un lado a otro de la misma. Estas galerías también fueron ampliadas por los ingleses quienes construyeron otras en un nivel inferior a las ya existentes.

Tras la primera orden de destrucción del castillo dada por Carlos III en 1782, quedaron algunos tramos de estas galerías subterráneas sin destruir, que son los que todavía restan del antiguo castillo.

Su papel en la historia de la isla de Menorca ha sido muy importante. Como ya hemos dicho, consiguió repeler un ataque turco en 1558 sin aún estar terminada su construcción. Durante las guerras contra Francia, defendió el puerto de Mahón, permitiendo recalar a las escuadras españolas. En el siglo XVIII tuvo lugar la guerra de Sucesión española, con gran repercusión en la isla; la guarnición del castillo permaneció fiel a Felipe V. En 1708 la escuadra aliada comandada por un almirante inglés desembarca, asedia y rinde el castillo.

En 1713 la isla y el castillo pasan a pertenecer a la soberanía británica, siendo base de apoyo de Gibraltar.

Durante la guerra de los Siete Años, el Duque de Richelieu desembarca en Ciudadela, atraviesa la isla y asedia el castillo. La isla pasa a estar bajo la soberanía francesa de 1756 a 1763. En 1782 el castillo se rinde de nuevo, esta vez, a favor de las tropas españolas.

Rendido el castillo, es el rey Carlos III quien ordena su demolición, dejando a la isla desmantelada y dependiente de la ciudad amurallada de Ciudadela.

Esta indefensión fue determinante para que en 1798 las tropas españolas se rindieran de nuevo a Gran Bretaña.

De nuevo, con Menorca bajo la soberanía británica, se inicia un frenético ritmo de construcción de defensa que incluye también la de 11 torres costeras, además de la reconstrucción del demolido castillo de San Felipe, que quedará sin terminar al recuperar  España la isla en 1802.

De nuevo, se destruye la reconstrucción realizada por los británicos, quedando la isla defendida únicamente por las torres costeras, iniciando la construcción de una fortaleza en la península de la Mola, en la bocana del puerto de Mahón.

Años después, sobre las ruinas del castillo de San Felipe, se construirían dos baterías para cruzar fuegos con las de la Fortaleza de la Mola.

Actualmente, el castillo de San Felipe es visitable, si bien, tras las dos demoliciones sufridas, prácticamente sólo resta una parte de sus galerías subterráneas, que llegaron a tener más de 8 kilómetros de longitud), y que hoy nos ofrecen una idea de la magnitud de esta imponente obra defensiva por la que discurrió nuestra historia.

Durante la visita al castillo se pueden visitar parte de sus galerías subterráneas

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